2 sept. 2012

Corbatas para cada ocasión

La corbata es el hombre que la lleva. Y viceversa. No hay prenda más personal, no hay trajes, ni chalecos, ni zapatos, ni sombreros, ni calcetines que desvelen tanto la personalidad de un hombre como lo hacen las corbatas. Con sólo echarles un vistazo ya se intuye si el sujeto en cuestión es tímido, extrovertido, alegre, conservador, deportivo, sofisticado, o sencillamente aburrido. La elección de la corbata debería satisfacer únicamente a los gustos de su portador, debería reflejar su visión del arte, y de sí mismo. Por ese motivo no hay malas corbatas, sino solamente, hombres mediocres.



- Tell a man you like his cravat and you will see his personality open like a flower. - Oscar Wilde.


A pesar de dichos criterios de cara a la selección de la corbata, no pueden descuidarse unas reglas elementales que se refieren a los usos y funciones de la gran diversidad de estilos que pueblan las tiendas y sastrerías.

En primer lugar, y aunque para muchos hombres gentiles esto será una perogrullada, la corbata no es una prenda exclusivamente formal reservada para actos de ceremonia o para el entorno político-empresarial. A decir verdad estas situaciones, lo único que hacen es denigrarla. La corbata es una prenda versátil y universal que refleja el gusto de su portador por las cosas bellas, bellamente inútiles, hay que añadir. El llevar corbata fuera de los citados entornos es, por esa razón, el espejo de una personalidad inconformista, que puede ver un mundo más allá del utilitarismo mal entendido que gobierna la sociedad moderna.



El escalafón más informal lo ocupa la corbata de seda tricotada. Nada mejor para combinar con suéteres, jerséis, tejanos y zapatos de ante. Se trata de una corbata en la que la seda ha sido (o debería haber sido), tejida a mano, y cuya terminación es recta en lugar de en punta. Ideal para entretiempos.

La corbata de lana es la más práctica para estaciones frías. De tweed para la vida campestre y en especial para climas húmedos. De lana de oveja o cachemira para conjuntos deportivos, con o sin americana, aunque las hay lo suficientemente formales como para poder ser llevadas con traje. Especialmente hermosas son aquellas con terminación en flecos, confieren un aire desenfadado y original.

Las de algodón para la primavera. Las de twill para el verano por su frescura y ligereza. Las de piel, poliéster, o cualquier otro derivado del petróleo, para situaciones en las que no merece la pena llevar corbata.

La máxima formalidad se reserva a las corbatas de seda, aquellas en las que el dibujo forma parte del tejido. Las corbatas con dibujos impresos son más bien para carnavales, músicos de jazz o cómicos.

La mayor o menor formaldiad de las corbatas de seda dependerá del dibujo que contengan. Las más deportivas son las corbatas club, en especial aquellas que incorporan el escudo de la entidad a la que se pertenezca. No se debería caer en la vulgaridad de vestir tales corbatas si no se es miembro o si se desconoce el grupo al que hacen alusión.



A continuación tenemos las corbatas con estampados, a más discretos, más formales. Las corbatas a cuadros son deportivas y por tanto poco serias, pero ofrecen mucho juego. Las siguen las corbatas a rayas sin escudo, nacidas en los regimientos británicos del siglo XIX. Rayas de izquierda a derecha en su versión original, o de derecha a izquierda en su versión americana. Parejas a estas estarían las corbatas a lunares o con motivos discretos, como por ejemplo rombos u otras figuras geométricas. Al contrario de lo que algunos piensan (probablemente los mismos que ni han hecho la prueba), combinan perfectamente con camisas a rayas. De hacerlo, lo único que deberá tenerse en cuenta es que rayas y lunares guarden una proporción. Para acabar, nos quedan las corbatas lisas, muchísimo más formales que las anteriores, y considerablemente más aburridas, cosa que debería compensarse buscando colores sutilmente más vivos, a excepción, claro, del riguroso negro de los entierros, o tejidos más informales, como un cachemir gris en espiga, o una seda más brillante.


No ahondaremos en tipos de nudos ni en calidades de tejidos. En cuanto a forros, baste decir que cuando no son buenos, se nota en el tacto. Si se desean nudos pequeños, habrá que emplear corbatas sin forro alguno o con una ligera entretela de seda. Lo más habitual es el paño, pero sin lugar a dudas lo que ofrece un mejor resultado final es la propia seda de la corbata, plegada un total de siete veces.

Capítulo a parte están los fulares, las ascot ties, corbatas de lazo y plastrones. Tiempo habrá, en otra ocasión, para conocerlos mejor.

17 mar. 2012

Mencken. Sátira y Sabiduría.

Pocos nombres en la historia del periodismo resuenan tan alto y con tanto eco de controversia, aún a día de hoy, como el de Henry Louis Mencken. Hombre de honor y polemista nato, crítico mordaz del puritanismo y los fanatismos religiosos, libertario, iconoclasta sin remedio, el ejemplo singular del genio norteamericano siempre gozó de una lucidez fuera de lo común, que levantaba pasiones (y despertaba odios) en muchas mentes, tanto gregarias como independientes, de la primera mitad del siglo pasado. Su extraordinario entendimiento de la sociedad y en general del género humano le valieron de muchos éxitos y enemistades en el plano profesional. Aunque en ocasiones sus furibundas críticas estaban más motivadas por su carácter contestatario que por una verdadera convicción, si por algo se le debería recordar es por ser un agitador de conciencias, un "despertador" del cerebro, un verdadero defensor de la libertad y de los derechos civiles.



Nacido en la próspera ciudad de Baltimore a finales de 1800, en el seno de una familia de emigrantes alemanes, el joven Mecnken mostró desde muy temprana edad inclinación hacia la profesión que marcaría su vida (recibió, en palabras propias, "la llamada celestial del periodismo"), obteniendo a los diecinueve años su primer trabajo como reportero para el Baltimore Morning Herald, desde el cual saltaría por las editoriales de otros muchos conocidos papers como The Sun, The Eveningy, y también The American Mercury, donde inventó lo que hoy conocemos como periodismo cultural. Fue a partir de entonces cuando su verdadero talento empezó a aflorar; durante los fogosos años veinte se convirtió en todo un "líder de opinión", realizando crónicas incisivas, finísimas y de un entusiasmo provocador sobre los debates políticos entre demócratas y republicanos.

 

El precio a pagar por su éxito fue la enemistad (mútua) con el presidente F.D. Roosevelt, de quien Mencken dijo, tras su muerte que "Fue el primer americano en penetrar en las profundidades de la estupidez del vulgo. - pues, aseguraba - Nunca cometió el error de sobreestimar la inteligencia de la muchedumbre". Y es que ya desde muy pronto quedó patente su visión del periodismo; para él, la defensa de la libertad individual y la actividad antigubernamental (especialmente si se trataba de gobiernos populistas) eran una obligación profesional.

Para él, el gobierno es el peor fracaso del hombre civilizado. "...Nunca ha habido uno realmente bueno, e incluso aquellos que son más tolerables resultan arbitrarios, crueles, mangantes y poco inteligentes."  Para el Sabio de Baltimore (mote por el cual se le empezaba a conocer) la democracia nunca fue más que otra palabra vacía para designar a los mismos estafadores y manipuladores de siempre, sólo que esta vez se trataba de "dirigir el circo desde la jaula de los simios". - a lo que añadiría posteriormente - "La libertad de expresión es demasiado peligrosa para que una democracia que se la pueda permitir".

Es famosa también su ferviente crítica al cristianismo fundamentalista, la intolerancia religiosa, las religiones organizadas, el creacionismo, la hipocresía de la moral occidental, y la medicina quiropráctica y osteopática, haciendo gala de una lógica y pragmatismo siempre brillantes. Algunas citas que reflejan su postura son las que siguen:

- "Es completamente lícito para una católica evitar el embarazo recurriendo a las matemáticas, aunque todavía está prohibido recurrir a la física o a la química"

- "A una persona naturalmente confiada le lleva bastante tiempo reconciliarse con la idea de que, después de todo, Dios no lo ayudará".

- "La conciencia es una voz interior que nos advierte que alguien puede estar mirando".

- "La teoría parece indicar que, mientras uno es un fracasado, es un hijo de Dios, pero en cuanto consigue algún éxito, cae en las garras del diablo".

- "Cada hombre es su propio infierno".

- “El amor es el triunfo de la imaginación sobre la inteligencia.”


Como escritor, Mencken fue un hombre prolífico, llegó a superar las más de treinta publicaciones. La popularidad en ese terreno le vino de la mano de obras como The Philosophy of Friedrich Nietzsche (1907), su segundo libro, en el cual revisa las ideas del célebre filósofo alemán a quien el periodista admiraba con sinceridad, A Book of Prefaces (1917), que contiene el famoso ensayo "El Puritanismo como fuerza literaria", In Defence of Women (1918), donde trata con sorna la relación entre sexos, con opiniones tanto progresistas en algunos ámbitos como de cariz manifiestamente reaccionario en otros, The American Language (1919), en la que apoya la creencia del Doctor Samuel Johnson de que inglés norteamericano está camino de convertirse en un idioma aparte, Treatise on the Gods y Happy Days, entre tantos otros.

Como mucha gente en su época, Mencken incurrió en la misogínia, el racismo y el antisemitismo, pero a pesar de ello, lograron redimirle sus constantes condenas desde un primer momento  hacia el régimen de Adolf Hitler, definiendo a sus seguidores como matones ignorantes y mostrando una oposición implacable hacia el Ku Klux Klan y sus crímenes, en una época en que estaba mal visto hacerlo con "excesiva furia y frecuencia". Sobre las mujeres, aunque nunca apoyó su emancipación, siempre las describió como criaturas mucho más sabias que los hombres comunes, a quienes, por lo general, tenía por seres degradantes.

En lo personal, los que lo conocieron lo describían como a un verdadero caballero sureño; Siempre haciendo alarde de una idefectible cortesía, consideración y amabilidad con todo el mundo. Sus amigos, entre quienes se cuentan grandes nombres como Theodore Dreiser, F. Scott Fitzgerald, Joseph Hergesheimer, Anita Loos, Ben Hecht, Sinclair Lewis,  Branch Cabell y Alfred Knopf decían de él que era audaz, inventivo, oportuno y oportunista. A su vez se ganó la admiración de multitud de jóvenes periodistas, de entre los que sobresale Alistair Cooke, a quien sirvió de mentor. Todos ellos destacaban su omnipresente sentido del humor, generosidad y su contagioso afán por disfrutar de la vida pese a todas las desgracias que tratan de impedírnoslo. 
  






Destacan también, como el lector ya habrá imaginado, muchas de sus contradicciones. Contradicciones que, como Mencken sabía, son naturales y propias del ser humano, y como tales él nunca tuvo intención de esconderlas y, ni mucho menos, por supuesto... ¡de corregirlas!

Su boda con la joven profesora Sara Haardt ocupó titulares en todo el país, no solamente porque su fama de soltero empedernido fuera ya proverbial (en sus escritos llamaba al matrimonio "el fin de toda esperanza"), sino porque la maestra de Alabama había dedicado su vida y esfuerzos a lograr la ratificación, en su tierra natal, de la Decimonovena Enmieda, que otorgaba el voto a la mujer.

La felicidad, por desgracia, terminó prematuramente con la muerte de ella por causa de una meningitis, tras cinco años de casados, en 1935. Como homenaje a su memoria, el desconsolado Mencken, que siempre había apoyado e incentivado su talento como escritora, publicó Southern Album, una recopilación de historias breves escritas por Sara.

Durante la Gran Depresión y los años de guerra volvió brevemente a la escena política, dirigiendo todos sus ataques contra el New Deal y haciendo públicas sus reservas sobre la entrada de los Estados Unidos en la contienda que estaba teniendo lugar en Europa.



En 1948 sufrió un infarto que lo dejó incapaz de leer o escribir, pudiendo, aun así, mantener el habla con cierta dificultad; tras el fatídico golpe su retiro fue inevitable. Mencken dedicó sus últimos días a  llevar una vida tranquila, escuchaba música clásica y disfrutaba del placer de conversar con los amigos (a menudo mencionándose a sí mismo en tiempo pretérito, como si ya hubiera dejado atrás el mundo de los vivos). Preocupado por su legado, dedicó sus esfuerzos finales a la difusión de sus obras, sacando a la luz todos sus escritos y correspondencia, a excepción de las cartas personales que guardaba de innumerables admiradoras.



Falleció apaciblemente en la cama en Enero de 1956, rodeado por sus seres queridos, y fue enterrado en el Baltimore's Loudon Park Cemetery.

Aunque no aparece en su tumba, durante sus días en el Smart Set Mencken escribió, con su inimitable sentido del humor, un epitafio propio, que reza:




Si, tras abandonar este valle, alguna vez te acuerdas de mí y te apetece complacer a mi fantasma, perdona a un pecador y guiña el ojo a una chica poco agraciada.

26 nov. 2011

Dress Code I: White Tie

Suponga que ha sido usted fortuitamente invitado a una recepción en el consulado francés, o sencillamente a la puesta de largo de una sobrina suya; en la invitación estipula "Rigurosa etiqueta". No es extraño que, a día de hoy, la inmensa mayoría de gente ignore a qué se refiere el anfitrión con esas palabras. Sin embargo, de retroceder en el tiempo hasta los años veinte/treinta, sería impensable que, pretendiendo vivir en sociedad, se desconozcan los códigos de vestimenta, y el simple hecho de estipularlos en la invitación se consideraría una grave falta de respeto hacia el destinatario.


Consciente de la actual situación de agnosia respecto a códigos, he preferido empezar por la cumbre de la elegancia e ir descendiendo peldaño a peldaño, desplegando por el camino, sin extenderme más de la cuenta, cada uno de los pormenores del vestir acorde a cada situación.


En primer lugar es de rigor puntualizar que, aunque el código de vestimenta actual es de origen inglés, dicho país no puede atribuírse el mérito de haberlo inventado partiendo de cero, pues las prendas que lo componen son patrimonio de toda la sociedad occidental, aunque sí les debe agradecer el esmero con que lo han sabido conservar pese al devenir de los tiempos modernos, y lo que es más, lograr que se convierta en un estándar a nivel mundial.

Sin más dilación, empecemos.

1. Rigurosa Etiqueta (White tie):

Esta categoría se nos exigirá en los eventos más formales que acontezcan a partir de las seis de la tarde, tales como bodas, recepciones, entregas de condecoraciones, grandes estrenos de ópera o danza, puestas de largo, cenas de gala y bailes o cotillones. Los actos académicos y ceremonias de graduación, tengan lugar ya sea durante el día o por la noche, también exigirán esta vestimenta, si bien en una versión modificada. En las invitaciones suele figurar como "Rigurosa Etiqueta", "White Tie" o "Gala".

Damas:

Si es mujer, está de enhorabuena. En primer lugar, porque la intuición propia de su sexo es en estos casos su mejor aliada, y aunque probablemente nunca haya leído manuales o ensayos relacionados con protocolo y la etiqueta, sabrá perfectamente qué llevar en una ocasión de tal magnitud. Asimismo, cuenta con muchísima más libertad (y perspicacia) para combinar accesorios, colores y telas que nosotros los varones.


Atuendo
Vestido largo
Normalmente en seda o tul, de colores pastel o blanco. Aunque no existe limitación en el color, se suelen preferir colores más vivos para situaciones más informales, como los cócteles. La longitud del vestido debe ser hasta el tobillo como mínimo.
El vuelo de la falda varía según épocas y estilos.

Cabeza
 
Tiara
Cuando se exigen condecoraciones de estado, a las mujeres, frecuentemente sólo a las casadas, les corresponderá llevar tiara.
Cuello
Estola
Un chal elaborado en telas/ pieles preciosas.
Abrigo
Tipo Capa u Opera Coat 
Calzado
Zapatos Formales
De tacón, que combinen con el vestido.
Sandalias Formales
Especialmente en épocas calurosas.
Zapatillas de ballet 
Si la celebración incluye bailes.
Accesorios
Guantes largos



Blancos o que combinen con el vestido.
Sólo deben quitarse durante la cena.
Joyas
Oro, plata, platino, piedras preciosas. Saque a relucir lo mejor de su colección y combínelas bien. Sólo están permitidos los relojes tipo joya brazalete de modo que su función quede disimulada.
Bolso 
Tipo Clutch.


Notas
Condecoraciones de Estado
Si la condecoración ha sido otorgada a una dama y se solicita o es de suponer que deberá llevarla, ésta deberá ir sujeta a modo de broche con un pequeño lazo en el pecho.
Alternativas
Vestido Tradicional o Regional 
También son apropiados para cualquier tipo de evento formal.

Caballeros:



Atuendo
Frac
Color Negro o Azul noche (midnight blue). Solapas en pico, de seda en raso. Los faldones deben quedar a la altura aproximada de la rodilla. Por delante, la chaqueta cubrirá el chaleco hasta el pantalón. Pese a contar con doble botonadura (seis botones en total), ni puede ni debe abrocharse. Tela: lana de alta calidad. Antiguamente se contemplaba una mayor variedad de formas en cuanto a solapas.

(Moss Bros.)

Sombrero 
De Copa 
De seda o fieltro pulido negro. Sólo debe llevarse puesto en exteriores.
Cuello: almidonado e intercambiable

Corbata de lazo blanco 
De piqué (algodón) o moiré (seda color marfil). Nudo siempre hecho a mano. En Inglaterra el piqué se conoce como marcella.
Evening Scarf



Bufanda de seda, blanca/ marfil.

Abrigo
Capa
Prenda de abrigo sin brazos que cubre el cuerpo hasta el tobillo y suele abotonarse con un broche en la parte superior.
Lana, cachemira, terciopelo, satén, seda y fieltro son los materiales más comunmente usados.
Debe estar forrada con materiales de máxima calidad.
Abrigo Chesterfield (alternativa) 

Chaleco

Chaleco
De piqué blanco o moiré. Botonadura simple (3 o 4 botones) o doble (4 botones normalmente). A menudo no tiene parte trasera, se sujeta mediante dos correas elásticas.
Camisa
Camisa tipo Bibed-front o Full dress Boiled Tunic Shirt
De algodón blanco con pechera almidonada y tres orificios para botones tipo joya.
De cuello intercambiable: acepta cuello tipo wing o bien imperial, pero nunca cuello girado (turndown).

Pantalones

Largos o Calzón corto
Dos galones de seda en el lateral.
Sin dobladillo ni pasador de cinturón. Con botones para tirantes.                                         
Tobillos
Calcetines
De seda negra, a hasta la rodilla. De llevar calzón corto quedarán al descubierto, luego se recomienda elegir unos de mayor grosor.
Calzado

Edward Green formal pumps
Pumps o Court Shoes
Zapatillas negras con lazo de seda decorativo. De charol para la noche o de piel negra pulida para el día.
Zapato Oxford 
De charol negro, con cordones de seda. Opción más moderna.
Accesorios
Guantes

Blancos (excepto en actos académicos/religiosos, negros). De cabritilla o ante.
Gemelos
Preferiblemente en oro, ónix o madre perla.
Botones Joya

Preferiblemente en ónix o madre perla y oro.
Tirantes

Blancos de seda o elásticos.
Pañuelo
De lino blanco.
Boutonnière

Habitualmente un clavel blanco.
Bastón
Negro con mango metálico o de otro material.

Alternativas
Uniforme militar de gala
Las características varían según rango y nación.
Traje Regional

Vestimenta Religiosa



Las características varían según jerarquía y confesión.
  


Oscar H. Grand: sastrería tradicional

Cuando se habla de sastrería a medida, y por ésta nos referimos a la de toda la vida, la que pasa por mano del hombre de principio a fin, suelen referirse sólo grandes nombres, (Poole, Larrainzar, Attolini) y tal vez como consecuencia de ello resulta todavía más difícil para las jóvenes promesas darse a conocer en un mundo tan menguante como es el de esta profesión.


Oscar H. Grand es uno de estos pocos sastres emprendedores que, en cuanto terminó sus estudios, se asentó en el emblemático barrio del Born de la ciudad de Barcelona, sin reparo alguno en publicitarse desde el primer momento como 'sastre clásico'. Lo avalan diez años de experiencia y multitud de clientela de toda clase y condición. Confecciona artesanalmente chaquetas, gabardinas, trajes, chalecos, pantalones y camisas, de forma totalmente personalizable y con un amplio muestrario de telas para elegir.


Debido quizás a la carencia de inciativas semejantes, durante su trayectoria profesional Oscar ha cosechado un notable éxito y una aceptación sin igual, lo cual indica una vez más que lo clásico nunca pasa de moda y la ropa a medida es una alternativa mucho más sensible al gusto particular y a la individualidad que la confección industrial masiva.


A diferencia de los ya citados grandes nombres, de los cuales Santa Eulalia es el icónico barcelonés, las pequeñas sastrerías como ésta ofrecen precios mucho más asequibles y son una buena forma de dar a conocer a la gente corriente qué es vestir a medida y con ropa de calidad.

No sé ustedes, pero yo en cuanto tenga ocasión me acercaré a echar un vistazo, a saludarle, aplaudir su labor, ver cómo la lleva a cabo y decidir si encargarle un traje... o dos. 

3 nov. 2011

Notas sobre el Protocolo

Desde el albor de los tiempos el hombre ha ideado y confeccionado toda clase de reglas con el objetivo de establecer una necesaria regulación sobre las interrelaciones que inevitablemente sobrevienen a cualquier individuo habitante de una comunidad. La concepción de dichas normas, sin embargo, no surge de un momento de mística y fortuita inspiración. Antes al contrario, son el fruto de un extenso proceso de elaboración, consciente en mayor o menor medida, pero no por ello menos racional, a lo largo del cual se han ido puliendo e incorporando aspectos conductuales y concernientes a la apariencia, cuyos efectos y utilidad, qué duda cabe, han sido largamente testimoniados.


El protocolo es, por tanto, una de las más antiguas herramientas de comunicación social. El protocolo significa mucho más que un conjunto de normas y prácticas de cortesía. El protocolo son todas aquellas actividades, pautas, comportamientos y ceremonias que contribuyen a una ordenación armoniosa y estética de las relaciones humanas. De hecho es, en gran parte, la clave de bóveda que sustenta nuestra sociedad y a la vez corona su cima de guirnaldas. Sin ese soporte, no habría forma de evitar el desmoronamiento de nuestra cultura. Sencillos actos tales como vestir acorde a la magnitud de un evento, saber besar la mano a una dama, ayudar a un anciano a sentarse, dar y recibir elogios de la forma y en el momento apropiados, respetar un turno de palabra durante un debate, etc. son lo que verdaderamente diferencia la civilización de la barbárie; el orden, del caos, y nos permite avanzar como especie.


Ustedes me juzgarán exagerado, pero imagínense, por un momento, un mundo poblado por siete mil millones de criaturas sociales que no llevaran orden alguno sobre sus acciones, que no se respetaran unos a otros, sino que más bien se aplastaran mútuamente. Un mundo en anarquía total, sin equilibrio. Ahora piensen ¿Cuánto tiempo creen que duraría?

No hablamos de convencionalismos baratos, ni de sumisión, ni de homogeneización, principios éstos frente a los que me muestro contrario. Hablamos de mantener una mínima y básica Ordenación.



No es desconocido por biólogos o naturalistas que los protocolos de conducta social y hasta una cierta ceremoniosidad son cosas hallables, en distintos grados de complejidad, en muchos de los seres vivos que pueblan nuestro planeta. Y no necesariamente hablamos de simios u otros mamíferos. De entre los denominados animales superiores, los hay como las hormigas o, en particular, los himenópteros, que tienen una férrea estructura social y una muy sofisticada forma de comunicación. "La danza de la abeja", sin ir más lejos, supone un modelo de conducta de elevadísima dificultad y gran belleza, que permite a esos diminutos seres comprender a sus semejantes, saber si estos han encontrado alimento y su localización exacta, permitiéndoles sobrevivir.

Los pájaros y sus ceremonias de cortejo son otro magnífico ejemplo. El ave del paraíso hipnotiza a su pareja con su elocuente danza y su plumaje resplandeciente. Otros deben construir un nicho nupcial con una clara y específica finalidad social. Algunos, como el Remiz pendulinus (pájaro moscón, para los profanos) cambian de plumaje durante la época de cría para resultar más atractivos y lograr el objetivo de la seducción. Y no podemos evitar mencionar al espléndido pavo real, que nos abre un auténtico abanico de color en sus meses de celo.


Ha quedado patente, por tanto, que, en todas estas situaciones, buenas razones, evolutivas en este caso, son las que sustentan las citadas prácticas. De no ser así, con seguridad esas especies se verían obligadas a  afrontar retos de envergadura para prevalecer. Ya sin intención de prolongarnos más, y regresando al mundo de los humanos, cabe preguntarse ¿por qué, de ser hasta tal punto relevante el  papel del protocolo en nuestras vidas, se prescinde de él tan a menudo? ¿por qué se contempla su desaparación?


Si bien es cierto que a lo largo de nuestra historia, algunos períodos se han caracterizado por una prominente protocolización (id est, el reinado del rey Pedro IV de Aragón, a quien sus súbditos tuvieron a bien de apodar "El Ceremonioso", o todo el siglo XVIII, durante el cual se alcanza el máximo refinamiento), 'excesiva protocolización' para algunos desde el prisma actual, la cruda realidad es que hoy en día nuestra especie padece una importante regresión consuetudinaria. Se olvidan viejas costumbres como el cortejo y se prefiere una sola noche de sexo con alguien desconocido a quien no se volverá a ver. Se descuida la urbanidad y el respeto, lo cual da lugar a incómodas situaciones  causantes de crispación, se barajan códigos y atuendos, se genera confusión; se pretende cosechar, con mediocridad, distinción; con lo obsceno, naturalidad; con tosquedad, simplifiación; con desorden, diversidad; con ruido, una canción. 


Hablar de protocolo, sea en animales o en hombres, es hablar de hacer el mundo un poco más bello, de adornar hasta el más pequeño intercambio de palabras, de poner un lazo sobre cada sílaba y un brillante sobre cada gesto. Sin ceremonia, sin aderezo, hoy el mundo es un poco más feo, un poco menos digno.

Las formas son importantes, no me cansaré de repetirlo. Las formas... lo cambian todo. Y a quien no me crea le digo "En cierta ocasión, una reverencia le salvó la vida a la reina de Francia".

6 sept. 2011

Una pequeña reflexión

España es una patria indivisible, mal que les pese a algunos y si no fuera por los gobernantes que tenemos, ésta sería una gran nación y sobretodo libre.

La política que es por lo que se rige cualquier país, hace tiempo que ha dejado de ser una vocación para pasar a ser una profesión, ya no se mira por el interés patrio ni por sus ciudadanos, sino por un simple papel que depositamos cada cuatro años.

Ya no miran por nuestras necesidades, sino por sus privilegios. Nos quitan servicios mientras mantienen sus lujos. Desatienden a los más necesitados y ellos no bajan de su coche oficial. Recortan en educación y sanidad, ellos tienen colegios de privilegio y sanidad privada, no pasa nada. Perdemos, gracias a ellos, el trabajo y el banco nos quita nuestra casa, ellos miran sentados desde sus cómodas butacas del Congreso. Nos sangran a impuestos y ellos dan subvenciones millonarias a sindicatos y ponen pinganillos en el Senado.

Me gustaría que aquí hubiera acabado, pero podría tirarme toda la noche así, por desgracia.

Otros factores que destruyen de una forma brutal la estabilidad en España es el nacionalismo. El nacionalismo se podría definir como una voraz víbora que intenta sacar partido hasta de la más mínima ley que un gobierno intenta sacar adelante.

No deja avanzar al país sin chantaje previo, sin pedir, entorpecer y ralentizar todo lo que puedan. En mi humilde opinión, los partidos de esta índole deberían estar prohibidos en el Congreso de los Diputados, ya que se trata de una Cámara donde se tratan los temas que afectan al país entero y ellos sólo buscan el interés de su región. Para eso ya existe el Senado.

El nacionalismo prohíbe, cohíbe, cercena libertades a aquellos a los que no le son afines sin miramiento alguno. Se pasan por la torera todo aquel precepto o mandamiento que salga de un tribunal para ellos “extranjero” o que no diga algo que les plazca y, para más inri, nos quedamos mirando como bobos mientras lo hacen.

Entramos en dos conflictos, pues. Uno el problema con los políticos actuales que no hacen más que mirar por su interés personal y partidista y, por otro lado el conflicto con el nacionalismo, cada vez más radical.

Creo que todo esto deriva hacia un futuro conflicto callejero, que no nos sorprenderá a ninguno.

16 jul. 2011

Cuando en España nunca se ponía el Sol

Aunque parezca mentira, en España hemos vivido páginas en nuestra historia en que la situación general era totalmente diferente a la de hoy. Hoy, quiero dedicar unas líneas a tan ilustres personajes que hicieron de esta tierra un lugar donde jamás se hacía de noche, el sol siempre brillaba en el cielo y no alcanzaba la imaginación la extensión de aquellas tierras.

Todo empezó Bajo el mandato de Fernando II de Aragón e sabel I de Castilla, mejor conocidos como los Reyes Católicos, autorizando a Cólon una nueva ruta para llegar a oriente por el mar y zarpando éste el 2 de agosto de 1492.

Tras duros meses de navegación, la tripulación de la Niña, la Pinta y la Santa María ponían pie en tierra firme la madrugada del 11 al 12 de octubre de 1492, siendo el imperio una realidad el 15 de marzo de 1493 cuando colón pisaba tierras españolas de nuevo explicando sus hazañas a los Reyes y reclamando éstos las tierras en nombre de España con la oposición de portugal, finalmente mediando el PAPA Alejandro VI que dio orígen al tratado de Tordesillas. Dicho tratado dividía las tierras de influencia españolas y portuguesas, a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde, siendo la zona occidental de influencia española y la oriental de influencia portuguesa.

Un pequeño y breve repaso al comienzo de la época dorada de la historia de España que comenzó oficialmente en 1521 y hasta 1643. Periodo que trataré en mi siguiente entrada al blog de esta ilustre Sociedad.